
Qué divertido todo, qué bonita es la vida, “qué bien me lo he pasado en el orgullo, es la mejor fiesta de Madrid” vitorean “los heteros” respirando por un día aires de modernidad y dejando muy claro que “tengo un amigo gay que desfila en la carroza”, junto con los “yonosoygayporquellevo5añosconminovia” (y luego te conectas en el chat de Chueca como “Perra_discreta_26″ soltando frases tipo “¿algún activo discreto que me reviente por todos los orificios?”).
Tanta purpurina y tanta música chochipop nos ha hecho olvidarnos que aún tenemos que ir a un gueto para mostrarnos tal como somos sin miedo a represalias o a un ataque. Se nos ha olvidado que la segunda fuerza política de este país nos desprecia (junto con sus millones de votantes) . Que millones de familias siguen usando la palabra “maricón” como un insulto, y les parece indignante que un hijo suyo “sea” (mejor dicho NAZCA) homosexual.
Se nos olvida que incluso para el mundo gay SOMOS MACHISTAS. Que las chicas homosexuales están muy olvidadas. Que incluso “nosotros” usamos a los travestis y transexuales como divertimento, y maldita la gracia para quienes nacen hombres en cuerpo de mujer, y mujeres en cuerpo de hombre.
Pero quizás en esto sí que nos merecemos el calificativo de MARICONES. Por no exigir una disculpa pública al daño que todavía instituciones como la Iglesia siguen haciendo con sus mentiras. Por no darnos cuenta de que podemos casarnos, y sin embargo, seguimos sin formar parte de esta sociedad. Somos un divertimento, una chispa de modernidad para los que “tienen un amigo gay” (pero no te beses en público que me da vergüenza…).
Hasta que no pueda salir a la calle y darle un beso a mi chico (o chica) sin que nadie me mire raro (con todo lo que eso implica), no tendré ningún motivo para sentirme orgulloso. Y cuando llegue ese día, todos los días serán de orgullo gay.
Mientras tanto, a seguir disfrutando del sexo sexo y sexo, a seguir entrando en los gaydar, chueca etc, a seguir dándoles envidia a nuestros amigos hetero “porque lo tenemos más fácil para follar”, y cómo no, a disfrutar del día de la hipocresía en technicolor.
PD: no se trata de meter a todo el mundo en el mismo saco. Por suerte hay gente que tiene más que superado este tema y lo ve algo tan normal como ser rubio, independientemente de su condición sexual. Pero por favor, queda TANTO por hacer, y como muy bien dice el artículo al que enlazo, se ha conseguido TAN POCO, que celebrar un día de “orgullo” me parece de una subnormalidad infinita. ¿Orgullosos? ¿de qué? ¿de que NI SIQUIERA SE NOS RESPETE?

