
Como en todas las cosas de nuestra vida, existe un manual, no escrito, que vas descubriendo conforme vas avanzando, y que, de vez en cuando, te muestra una de esas verdades absolutas, acompañado de un fuerte “puñetazo en el estómago”. Para que no se te olvide la lección.
En el “manual” de ser gay he descubierto una que, sin ser nueva (ya intuía que estaría ahí), me ha dejado con tal sensación, que he decidido compartirla:
“En las relaciones, especialmente si eres gay,
hay algo que no te puedes permitir ser.
Puedes ser simpático, cabezón, alegre,
“loca”, “reina”, y un sinfín de cosas, pero…
no te puedes permitir ser un ingénuo.”
Por supuesto, los libros (o manuales), están bien en teoría. Incluso los no escritos. Pero en la práctica, puede que seas, como yo, uno de esos soñadores que prefiere pensar que no va a pasar lo que, (gracias a nuestra intuición “femenina”), sabes que inevitablemente está pasando.
Así que, la próxima vez que comiences a confiar (quizás por segunda vez) en alguien, ese alguien se vaya una noche cualquiera, “sin decir a dónde va, ni con quién”, y vuelva a la mañana siguiente respondiéndote hostilidades a la pregunta “¿dónde has estado”… no te enfades. Ni grites, ni te alteres lo más mínimo. Y por supuesto, no llores. Sabes que no sirve de nada. Que no es su culpa. Sabes, que es un juego al que llevas mucho tiempo jugando.
Símplemente cierra los ojos, déjale entrar, y cuando ya estés “sólo”, mírate al espejo, y dite la verdad a la cara. Dite que sabías que esto iba a pasar. Que detrás de cada palabra, cada gesto, se escondía una segunda intención. Que cuando lograba esa intención, todo volvía a ser como antes, y una sensación de vacío, de objeto y de tristeza invadía tu cuerpo.
Sabías, que estabas siendo un ingénuo.
Y sólo entonces, es cuando debes plantearte: seguir jugando, o acabar la partida. Yo por mi parte, decido pasar página. Con decisión. Y si es la última página del libro, cerrarlo, y guardarlo en la estantería de cosas que me hacen crecer en la vida.
Estás escuchando: The Farm – Thomas Newman – Road to Perdition OST
