Una actitud realmente encomiable, porque ante casos en los que debamos poner una denuncia, nuestra condición sexual (sea la que sea), puede suponer un prejuicio o “agravante” dependiendo del agente que nos atienda o el delito ante el que nos encontremos. Eso nos ha llevado al miedo a decir nuestra condición a la hora de denunciar (obviamente en los casos en que es un dato relevante).
En Barcelona, más de 60 agentes del cuerpo urbano (supongo que muchos, si no todos, gays), han creado una asociación para ayudar a quienes, por temor de tener que reconocer su condición sexual en algún momento, prefieren no denunciar un delito.
Es una de esas cosas por las que SÍ HAY QUE SENTIRSE ORGULLOSO.
Más en laSexta|Noticias.
