
Quizás porque este blog que leéis, es la continuación “pública” de otro que mantengo muy en privado, muchas de las cosas que ahora cuente os sonarán un poco extrañas. Tengo claro que mi intención con “Soy gay, ¿y qué?” era exclusivamente, la de ayudar a quienes están en esa etapa de indecisión/aceptación, para que vean el ser gay con total naturalidad.
Al final he ido conociendo gente, de otros blogs, gente a la que espero algún día poner rostro, y oye, como que te vas animando a escribir un poquito más sobre ti y lo que te pasa en el día a día. Digo esto, un poco como justificación por el tochazo que voy a escribir, y bueno, por seguir un poco la línea habitual (los que entréis a menudo ya os habréis acostumbrado), de enrollarme como una persiana.
Lo mejor es empezar desde el principio, de modo que diré que cuando salí de la que fue mi primera relación, en todos los sentidos, me sentía un poco desorientado. Habían sido más de dos años, y no sabía muy bien qué hacer, dónde ir, o cómo comportarme, (demostración de que maduramos mucho en unas cosas, pero somos muy críos en otras). Estaba tan habituado a esa comodidad de tener alguien a mi lado, para todo, que el shock me dejó medio atontado.
Aún recuerdo el primer día que tecleé en el navegador “chat.chueca.com”… los nervios que sentí, el “qué me encontraré”… Al ver aquella lista de nicks con esos nombres tan… llamémosle “explícitos”, la verdad es que me sentí un poco aturdido. Esa primera ventana de conversación, “hola, qué buscas”, y yo con mi inocencia “no sé, conocer gente”, y ver que la mayoría dejaban de hablarme justo en ese punto. Aque primer día estuvo lleno de nuevas sensaciones, me acababa de comprar un precioso macbook, de modo que para mí fue todo un tanto “alucinante” (dos “juguetes” nuevos, el chat y el macbook, aunque el primero me daba mucho más miedo que el segundo).
Ha pasado un tiempo desde aquella primera vez, y he conocido a mucha gente desde entonces. Gente con la que he tenido sexo (poca poquísima), gente de la que me medio enamoré (ya sabeis…), gente interesante, muchísimos salidos que usaban el chat solo para sus desahogos, gente borde… supongo que no os digo nada nuevo… En total, 77 personas en mi messenger (puede parecer poco, pero no le doy el messenger de buenas a primeras a cualquiera), después de casi dos meses entrando y saliendo, cerrando ventanas de “la mamo ahora y ya”, y llevándome casi tantos desengaños como intentos.
Para los que digan “pues sal por el ambiente y conoces en persona”, ya lo he hecho, y la situación no cambia en exceso. Si te acercas a alguien, automáticamente cree, o que quieres rollo con él, o que buscas algo (distinto a simplemente conocerle). Es tremendamente DIFÍCIL, en serio, hacer amigos una noche en el ambiente. Otra cosa son las discotecas/pubs que no son de “ambiente” oficialmente, pero que están llenas, ya me entendeis. Sé que habrá posturas enfrentadas a la mía, para eso teneis los comentarios, que lo que yo digo no son verdades absolutas, simplemente MI experiencia.
El caso, es que abandono la búsqueda. La búsqueda de ese alguien que parece resistirse a aparecer. Mis amigos, me meten la presión de que “el tiempo se va acabando”, mientras observo a mi alrededor como todo el mundo se va moviendo, a su ritmo, hacia la dirección indicada. Y, aunque me he hinchado a salir por ahí (mi cuenta corriente está que echa humo), a conocer gente “in person”, a bailar, reir y disfrutar… sigo teniendo esa sensación de vacío. De estar quieto, inmóvil mientras el resto se mueve a una velocidad de vértigo.
El sexo por el sexo me deja sensación de vacío una vez se termina. Las citas sexuales a ciegas no las he probado, ni quiero. Cuando ligo, o es con gente que no me termina de gustar (no lo digo con ánimo de ofender a nadie), o tienen media neurona y no hay forma de encontrar la otra media. Físicamente, no soy ni feo, ni una musculoca (es decir, soy invisible). De modo, que prefiero hacer algo no muy recomendable, pero que para mí es lo único que me queda; ABANDONAR LA BÚSQUEDA. En el chat ya he coincidido varias veces con la misma gente, síntoma de que ya “nos conocemos todos” por allí, y en el ambiente, no hay mucho que hacer.
¿Y por qué te cuento todo esto? Pues porque creo que hay que pasar por ahí, que he tenido que pasar por ahí, para darme cuenta, de que si busco alguien que me sorprenda, probablemente no lo voy a encontrar nunca.
Porque las sorpresas, si se buscan, no son sorpresas.
PD: Abandono la búsqueda, ¡pero no el blog! Por aquí seguiré, aunque ahora un poco menos (exámenes, ya sabeis), con mi firme propósito, de ayudar a gente que está un poco “acojonada” con su sexualidad. Lo haré como pueda, y sobre todo, como a mí me habría gustado que me hubieran contado las cosas: en primera persona, con toda la naturalidad del mundo, y entrando en esos detalles que a veces pasan desapercibidos, pero que marcan la diferencia… ¡besos!
Estás escuchando: Streamside – The Album Leaf (In a safe place)


