
¡Hola!
¿tienes un momento?
Mira, estoy hecho un lío con todo esto. Pienso que si el sábado no hubiera subido a tu casa, tal y como iba (cansado, bebido, despues de una fiesta y un poco cortado), y hubiera ido en otro momento, las cosas habrían salido de otra manera. Subí para que no te pensaras que no quería verte. No te voy a decir, ni que estoy enamorado ni nada de eso, porque no sería cierto. Pero tampoco te voy a decir que no estaba “ilusionado” por haber conocido a alguien diferente del resto. Me he reido mucho contigo, y aunque no buscaba nada , no sé, hecho de menos ese buen rollo que había. Pensarás que soy ingenuo, pero me da igual. No estoy dispuesto a dejar pasar a una persona que me gusta mucho, que me ha tratado muy bien, y que por un instante incluso me hizo estar “en las nubes”, sólo por una tontería.
Y bueno, seguramente piensas que estoy en las nubes por decir todo esto, tampoco te creas, no soy tan tonto. Es sólo que pienso, que aquel sabado no era el momento oportuno (por cómo ibamos) , y por eso salió “mal” (mal al final, y por mi parte). Me rallé pensando que te había “decepcionado”. Hablando claro y para quitarle hierro al asunto, te diré que me he estado “informando” (jejeje), y lo que me pasó (mi momento “tierra trágame”) parece que es más normal de lo que yo pensaba… así que tomo medidas, y miedo perdido, que al fin y al cabo es una tontería, cosas que pasan.
En fin, que sólo quiero saber qué piensas tú, sea lo que sea.
Imagínate que conoces a alguien, por ejemplo, en el chat, y que resulta ser diferente a los demás. Le has dicho que no quieres sexo, sino conocer a gente interesante, (y maldita la manía de los que piensan que cuando dices eso, es porque no vas a querer sexo nunca… parece que les escasean las neuronas).
Después de un buen rato hablando con ese alguien, decides cerrar el chat y dejar de hablar con el resto de gente, porque están siendo conversaciones sin ningún sentido. Pasan los días, la semana, llega el fin de semana y todo cada vez a mejor. Te estás empezando a medio-enamorar. De sus ojos, de su forma de ser, y del hecho de que es especial, diferente.
El sábado, después de volver de fiesta y de desayunar fuera, a las 9 de la mañana, cuando estás a punto de acostarte, decides abrir el macbook, y conectarte al messenger. Sorpresa que, casi antes de haber escrito la contraseña, ya te está hablando. “Vente a dormir conmigo. SÓLO DORMIR. Yo te pago el taxi”. Después de unas cuantas coñas sobre si no ha ligado y tú eres su plan B, decides subir, más que nada, para que no se piense que no le quieres ver.
Te vistes, llegas a su piso, no del todo convencido, porque ni es el momento, ni estás con ganas (toooda la noche anterior de fiesta + copas), ni crees que sea la mejor forma de verse por primera vez. Pero allí estás.
La cosa empieza bien, sigue mejor, y pasa lo que se supone (uno que es ingenuo), no iba a pasar (tampoco es que opusiera mucha resistencia…). En ese acto, sucede una de esas situaciones que cuando te pasan por primera vez dices “tierra trágame”, y encima te ha pasado con quien quieres algo especial. Pues qué bien. Te empiezas a rallar cada vez más… y 7 horas después (de haber “dormido”), decides irte. Con tan mala pata, que te vas casi sin despedirte.
Entono el mea culpa por pensarme cosas que no eran, por creer que todo había ido mal y comportarme como un crío. PERO, somos personas porque podemos rectificar y aprender de nuestros errores. Así que, después de saber (o imaginarme) que ya estaba en su lista de no admitidos, decírselo, y volver a admitirme, hablar sin sacar el tema “tabú”, y tener conversaciones forzadas y absurdas, decido mandarle el mensaje que corona este post, más que nada, porque me gusta que me dejen las cosas claras, tanto para bien como para mal.
Vuelvo a estar en la lista de no admitidos, y no he recibido ningún tipo de respuesta. ¿Alguien lo ve normal? Que lo diga, se aceptan opiniones. Porque la mía es que si un día has follado mal, no importa lo que hubiera pasado la semana anterior, porque ya estás fuera del círculo.
Sé que nunca llegarás a leer esto, pero por si lo hicieras, que sepas que me has decepcionado. Aunque te importe una mierda haberlo hecho, te diré que yo seré muy “niño” en el tema sexo, pero me da igual. Eso lo puedo aprender con alguien especial, o con quien a mí me de la gana. Pero a que tú aprendas a terminar lo que empiezas, a no ilusionar a alguien para luego dejarle tirado, a no dar alas para luego cortarlas de golpe… a eso, se aprende, cuando te lo hacen. Cuando te cortan las alas. Cuando sufres (literalmente) el golpe de la caída. Sigo queriendo pensar, que no eres así. Sería muy triste haberse vendido en un envoltorio de oro, para después descubrir que no era más que papel albal del que se rompe nada más mirarlo.
Para mí estabas empezando a ser alguien especial. Y lo sabías. Lo que nunca supe, es qué era yo para tí.
PD: sé que los dos últimos posts eran un poco más personales, pero necesitaba decirlo, un poco para darle un tinte de normalidad al blog, y para explicar de dónde venían mis reflexiones del post anterior. Vete acostubrando también, porque por aquí habrá de todo. Cosas personales, y cosas para todos.
ACTUALIZACIÓN: Pues mi paranoia con lo del “no admitido en el messenger” parece que no es tal, vamos, que me sigue apareciendo como conectado. Aunque esto sea darle vueltas a una tontería, me parece justo decirlo. Por lo demás, nada nuevo bajo el sol.